Hay una creencia muy arraigada que hace que muchas personas posterguen el divorcio más de lo necesario: la idea de que divorciarse es complicado, largo y requiere probar que el otro tuvo la culpa de algo.
Eso era cierto antes. Hoy no lo es.
El Código Civil y Comercial que entró en vigencia en 2015 transformó radicalmente el proceso. Eliminó el “divorcio sanción”, eliminó los plazos de espera obligatorios y —esto es lo más importante— eliminó la necesidad de explicar los motivos de la ruptura.
Hoy en Argentina rige el divorcio incausado: basta con querer divorciarse para obtenerlo. El otro cónyuge no puede oponerse, no puede bloquearlo, no puede retrasarlo argumentando que no quiere o que no hubo causa justificada.
Pero hay un detalle que frena miles de trámites antes de que empiecen. Te lo contamos.
Dos tipos de divorcio, una sola regla de fondo
Divorcio de mutuo acuerdo
Ambos cónyuges se presentan juntos ante el juez solicitando el divorcio. Es el camino más rápido y económico porque no hay controversia entre las partes.
No implica que estén de acuerdo en todo — pueden tener diferencias sobre los bienes, los hijos o la vivienda. Implica que ambos quieren divorciarse.
Divorcio unilateral
Un solo cónyuge lo solicita. El otro no puede oponerse al divorcio en sí. Lo que sí puede hacer es presentar una propuesta distinta sobre los temas del convenio regulador — bienes, hijos, vivienda — pero eso no detiene ni retrasa el divorcio.
En ambos casos, el resultado final es el mismo: la sentencia de divorcio.
El requisito que nadie menciona: el convenio regulador
Aquí está el punto que frena más trámites de divorcio en Argentina.
Para que el juez pueda dar trámite a la petición de divorcio — ya sea bilateral o unilateral — es obligatorio presentar una propuesta o convenio regulador. Sin ese documento, el expediente no avanza.
No hace falta que sea un acuerdo perfecto ni que el otro cónyuge lo acepte. En el divorcio unilateral, alcanza con presentar una propuesta propia. Pero tiene que estar.
¿Qué tiene que incluir el convenio regulador?
El convenio regula los cuatro grandes temas que quedan pendientes después de la ruptura:
1. La vivienda familiar
¿Quién se queda viviendo en el hogar conyugal? ¿Por cuánto tiempo? ¿Hay menores involucrados que justifiquen la atribución preferente?
2. Los bienes gananciales
Todos los bienes adquiridos durante el matrimonio deben distribuirse. El convenio establece cómo se hace esa distribución — qué le corresponde a cada uno, si se vende algún bien y se reparte el producido, o si uno compensa al otro en dinero.
3. Las compensaciones económicas
Si uno de los cónyuges quedó en desventaja económica como consecuencia del proyecto familiar compartido, puede solicitar una compensación. El convenio puede incluirla o dejar planteado que se resolverá por separado.
4. Los hijos: responsabilidad parental, contacto y alimentos
Si hay hijos menores, el convenio debe contemplar con quién vivirán, cómo se organizará el tiempo con cada progenitor, y a cuánto asciende la cuota alimentaria. Este es, en muchos casos, el punto más difícil de negociar.
¿Qué pasa si no se ponen de acuerdo?
Si el divorcio es unilateral y los cónyuges no logran acordar sobre los temas del convenio, el juez dicta igualmente la sentencia de divorcio. El desacuerdo sobre el convenio no frena el divorcio.
Las cuestiones pendientes —bienes, vivienda, alimentos— se resuelven después, en procesos separados (incidentes). Esto puede extender significativamente el tiempo y el costo total del proceso.
Por eso, cuando existe voluntad de ambas partes, intentar llegar a un acuerdo razonable en el convenio regulador es siempre la decisión más inteligente —económica y emocionalmente.
El error más costoso: intentarlo sin abogado
El Código Civil y Comercial exige que ambas partes tengan asistencia letrada en el proceso de divorcio. Pero más allá de la obligación legal, la realidad es que los acuerdos negociados sin asesoramiento adecuado suelen tener cláusulas que perjudican a una de las partes sin que esta lo advierta en el momento.
Un convenio regulador mal redactado puede:
- Dejar derechos sin reclamar (como la compensación económica)
- Crear obligaciones desproporcionadas sobre bienes o deudas
- Generar conflictos futuros sobre los hijos por falta de precisión
- Ser impugnable judicialmente por vicios de consentimiento
El costo de un mal convenio supera ampliamente el costo de asesorarse bien desde el principio.
¿Estás pensando en divorciarte o ya tomaste la decisión?
En Abogados AyG acompañamos el proceso completo: desde la redacción del convenio regulador hasta la sentencia final. Trabajamos tanto divorcios de mutuo acuerdo como unilaterales, y en todos los casos buscamos el acuerdo más favorable para nuestro cliente en el menor tiempo posible.
Primera consulta sin cargo.
💡 Dato práctico: En muchos casos de mutuo acuerdo bien preparados, el divorcio puede resolverse en pocos meses. La clave está en tener el convenio regulador completo y sin puntos conflictivos desde el primer escrito.